El Método Pilates es una práctica que debe realizarse a nivel individual, aunque se organicen grupos, cada ejercicio se personaliza centrándose en las características propias de cada alumno, a fin de obtener los mejores resultados.

PILATES Y DOLOR DE ESPALDA

El Método Pilates nos permite corregir la postura, lo que conlleva una reducción del dolor de espalda.  Al trabajar la musculatura de la espalda y la flexibilidad, liberamos la tensión acumulada, fortalecemos la zona y acostumbramos al cuerpo a permanecer en la postura adecuada.

PILATES Y EMBARAZO

Practicar Pilates durante el embarazo, tiene innumerables beneficios. Por un lado, alinea y mantiene la postura, lo que prevendrá futuras lesiones y patologías. Consigue fortalecer el abdomen, la musculatura de las piernas y los brazos, pues durante el embarazo, el cuerpo de la mujer sufre innumerables cambios.

Por otro lado, Pilates prepara a la mujer para el momento del parto, el cuerpo se va acondicionando para que éste sea más fisiológico y controlado. La mujer tiene más fuerza, control y consciencia sobre su propio cuerpo.

PILATES Y TERCERA EDAD

En esta etapa de la vida, el cuerpo humano ha perdido musculatura, reflejos, equilibrio y, también, aumenta la dificultad de mover las articulaciones. Por supuesto, no se puede generalizar, pues muchos factores determinan el envejecimiento de cada individuo.

Sin embargo, dadas las características del Método Pilates, sus ejercicios están altamente recomendados, pues mejoran el equilibrio, mantienen la musculatura fuerte y flexible, protegiendo, de esta manera y al mismo tiempo, la estructura ósea. Además, al trabajar la concentración se ejercita la mente y gracias a los ejercicios de respiración, también se mejora la circulación y la capacidad pulmonar.

PILATES Y GOLF

Debido a la naturaleza de este deporte, hay una alta probabilidad de sobrecargar las rodillas, la columna vertebral y los brazos. Pilates ayuda a los jugadores de golf potenciando la fuerza en sus tiros, la resistencia, aumentando el control y la concentración en los movimientos realizados y, por tanto, en el juego. Asimismo, gracias a la corrección de la postura, se previenen lesiones mayores. La actividad física continuada basada en el Método Pilates permiten compensar los desequilibrios que se deriban del golf.